Llegó un punto donde la humanidad me hizo perder la confianza en mi trabajo, como no ledi pie a sus propuestas económicas, se levantaron en mi propia lengua, los mayores enemigos fueron los que compartían mi lengua, yo creía que sería diferente, que las demás lenguas se opondrian, pero no, fueron los Argentinos, la nación más cobarde, aunque los libros de historias quieran dejar a Argentina como los genios del tiempo y la filosofía de la igualdad, fue todo lo contrario. Podrían interferir en la historia a su gusto, pero jamás van a callar un grito en el silencio. Soy Argentino, pero fue mi desgracia. Porsupuesto me hubiera gustado nacer en otra nación, pero no, nací en la nación más cobarde y con poder de manipulación sin precedente. El secreto está en invertir en el futuro y no dejarse manipular por el presente. Gracias a las demás lenguas por abrirme las puertas de sus culturas, que yo sin conocerla, tuvimos más en común que las ambiciones de mi nación. Q...